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EL SECRETO DEL LIBRO

EL SECRETO DEL LIBRO ¿Qué hace del libro un producto único? No solo son los 151 mil millones de dólares que anualmente produce la industria editorial en el mundo —tal cantidad cubriría completo el presupuesto general de la nación de El Salvador 2019… por veintisiete años—. El negocio es tan grande que rebasa los ingresos de la industria mundial del cine, la música o los videojuegos. Los números son de vértigo: China publica cuatrocientos cuarenta mil títulos anuales (más de 1 200 títulos por día), una quinta parte de los dos millones y tanto de títulos producidos en el planeta en doce meses; en la India, en promedio, se dedica a la lectura cerca de once horas a la semana. Y las cifras siguen, por ejemplo, se han vendido 500 millones de copias de El Quijote en cuatro siglos. Según Google, hasta 2010, la humanidad había impreso 129 millones de títulos desde la invención de la imprenta en 1440. Muchas de las series que vemos, las películas que disfrutamos, mucho más de lo que parece, están basadas en libros —en Wikipedia hay 1345 entradas sobre libros adaptados a la gran pantalla—. Y eso que ni hemos mencionado siquiera los libros prohibidos, incómodos, tampoco los sagrados de las religiones: La Biblia, El Talmud o El Corán, entre otros. En El Salvador, aunque parezca increíble, el libro no amaina. Al contrario, crece. En los últimos quince años aumentó su producción un 188 % (250 en 2003, 728 en 2017), es decir, casi dos títulos por día. Solo entre 2016 y 2017 tuvo un impulso del 9 %. Entonces, aquí o allá, lejos de las definiciones de los diccionarios, ¿qué es un libro? ¿Qué detalle lo hace tan importante? ¿Por qué lo seguimos produciendo y genera cifras globales alucinantes? La respuesta que buscamos está en palabras del escritor argentino Jorge Luis Borges (1899-1986): “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. (...) Porque, ¿qué es nuestro pasado sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro”. El libro es la memoria de la humanidad, nuestro espejo. El secreto somos nosotros. Por eso.